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Software a medida · 6 min de lectura

Plantilla, no-code o software a la medida: cómo decidir sin gastar de más

Cinco preguntas concretas para saber cuál de las tres necesita tu negocio, y el costo escondido de cada una. A veces la respuesta correcta es la más barata.

La pregunta llega casi siempre igual: "¿cuánto me cuesta un sistema para mi negocio?". Y la respuesta honesta, más veces de las que a un desarrollador le conviene, es que probablemente no necesitas uno. Hay negocios a los que les sobra con una plantilla de treinta dólares al mes, y ese dinero les rinde más en clientes que en software.

Aquí van los criterios para saber en cuál de los tres casos estás.

Las tres opciones, en una línea cada una

Plantilla. Compras algo ya hecho y le cambias el logo, los colores y los textos. Shopify, Squarespace, un tema de WordPress. Sale barato y funciona hoy.

No-code. Armas tú mismo la herramienta arrastrando bloques, sin escribir código. Airtable, Bubble, Softr. Más flexible que la plantilla, más lento de armar.

A la medida. Alguien escribe el software para tu negocio en particular. Cuesta más al principio y es tuyo.

Ninguna es mejor que las otras. Son respuestas a preguntas distintas.

Las cinco preguntas que deciden

1. ¿Cuánta gente lo va a usar por dentro?

No cuentas clientes. Cuentas a los que entran a trabajar: tú, tus vendedores, el de almacén, la contadora.

Una o dos personas: plantilla o no-code, casi seguro. De cinco a quince: es justo donde el no-code empieza a doler, y más abajo explico por qué. Más de quince, con permisos distintos según el puesto: software propio.

2. ¿Cuánto tiene que hacer solo?

Un sitio que muestra información no hace nada solo. Una plantilla lo resuelve.

Otra cosa es que al entrar un pedido se descuente el inventario, se le avise a la cocina, se mande el recibo y quede registrada la venta. Eso son reglas encadenadas. Las plantillas no encadenan. El no-code encadena hasta cierto punto. Lo que tiene que pasar solo, sin que nadie apriete un botón, es lo que empuja hacia software propio.

3. ¿Tus reglas de negocio son normales o son tuyas?

Esta es la pregunta que más gente se salta.

Si cobras como cobra todo el mundo, ya hay herramienta hecha para eso. Pero si tú cobras 30% al firmar, 40% a mitad de obra y el resto contra entrega; si el impuesto te cambia según el estado; si a tres clientes viejos les respetas un precio de hace cuatro años — eso no está en ningún catálogo. Te vas a pasar meses doblando una herramienta para que finja ser tu negocio.

Regla simple: si tienes que explicarle a la herramienta cómo trabajas y la herramienta no puede, ya tienes la respuesta.

4. ¿Esto tiene que crecer?

No "crecer" de aspiración. Crecer en concreto: la segunda sucursal, el triple de pedidos en diciembre, pasar de 200 a 5,000 clientes en la base de datos.

Si el negocio es estable y el sistema no va a cambiar mucho, una plantilla aguanta años sin problema. Si sabes que en año y medio esto es otra cosa, cada mes que inviertes en amarrar una herramienta que no va a llegar hasta allá es un mes perdido.

5. ¿Quién lo va a mantener cuando se rompa?

Y se va a romper. Si la respuesta es "mi sobrino, que le sabe a las computadoras", elige lo más simple que resuelva. Si tienes con quién, puedes cargar algo más grande.

El costo escondido de cada una

La plantilla: el día que ya no se puede cambiar

El precio de entrada es honesto. Shopify cobra 39 dólares al mes en su plan Basic, o 29 pagando anual, según su página de precios.

El costo escondido no es el precio: es el techo. El día que necesitas algo que la plantilla no contempla, no hay a quién pedírselo. Empiezas a pegarle aplicaciones extra, cada una con su cuota, y acabas pagando más que el plan original con un armado que nadie entiende completo. Y lo peor: el negocio empieza a acomodarse a lo que la plantilla permite, en vez de al revés.

El no-code: barato al empezar, caro al crecer, y no es tuyo

Aquí hay dos costos y el segundo es el que duele.

El primero es la multiplicación. Casi todo el no-code cobra por persona. Airtable cuesta 20 dólares por usuario al mes en el plan Team y 45 en el plan Business, pagando anual (precios de Airtable). Con dos personas ni lo sientes. Con doce en Business son 540 dólares al mes, cada mes, mientras exista el negocio. En Bubble el salto es por plan y no por usuario: su documentación oficial de precios va desde 32 dólares al mes en el Starter de solo web hasta 649 en el plan Team con web y móvil, pagando mes a mes.

El segundo costo no aparece en ninguna factura: lo que construiste no te pertenece. Vive dentro de la plataforma. Si suben precios, si cambian la forma de cobrar, si cierran, no tienes de dónde agarrarte. Puedes exportar tus datos. No puedes exportar tu sistema.

El software a la medida: pega más fuerte al principio

Es la opción más cara de arrancar y la única en la que te toca esperar. El primer día no hay pantalla que ver. Hay preguntas incómodas sobre cómo trabajas de verdad.

A cambio: no pagas por usuario, el código es tuyo, y cuando cambias tu forma de cobrar no le ruegas a nadie, se cambia y ya.

El riesgo real no es el precio. Es contratar a quien no entendió tu negocio. Si te van a construir algo a la medida y no te preguntaron a fondo cómo operas antes de darte un número, no te van a construir tu sistema: te van a construir el que ellos ya sabían hacer.

Entonces

Empieza por lo más barato que resuelva de verdad. Si te alcanza con una plantilla, quédate con la plantilla.

Cámbiate cuando duela algo concreto y medible: estás pagando licencias de gente que casi no entra, capturas el mismo dato en tres lugares distintos, o hay una parte de tu negocio que la herramienta simplemente no puede hacer.

Si no sabes en cuál de los tres casos estás, te lo digo en un diagnóstico gratis. Y si tu caso es una plantilla de treinta dólares al mes, también te lo voy a decir.

¿Te suena parecido a lo tuyo?

Cuéntanos qué se te está complicando.

Son cinco preguntas. Como tres minutos.